La Palabra ~ Evangelio del día 01/03/2026
Introducción al
Evangelio de hoy
La Cuaresma nos invita cada año a emprender un camino interior que no es sencillo: se trata de dejar atrás seguridades, revisar lo que nos ata, escuchar de nuevo la voz de Dios que nos llama por nuestro nombre. El Evangelio de la Transfiguración, que siempre se proclama en este Segundo Domingo del Ciclo A, aparece como un alto en el camino, un respiro luminoso que Dios concede a los discípulos para sostenerlos en el camino hacia Jerusalén. No es un espectáculo para admirar, sino una revelación que les transforma la vida.
En el monte, Jesús se muestra tal como es: el Hijo amado del Padre, el que lleva en su rostro la luz que no se apaga. Pero esa luz no es evasión ni refugio; es anticipo de la gloria que brotará de la cruz. Pedro quiere quedarse allí, construir tiendas, detener el tiempo. Nosotros también buscamos a veces un cristianismo cómodo, sin sobresaltos, sin renuncias. Sin embargo, la voz del Padre nos recuerda el centro de la fe: “Escuchadlo”. Escuchar a Jesús implica seguirlo, y seguirlo implica bajar del monte para caminar con Él hacia la entrega total.
La Transfiguración nos revela quién es Cristo, pero también quiénes somos nosotros: hijos amados, llamados a dejarnos iluminar y transformar por su presencia. La Cuaresma es ese tiempo en el que Dios nos toca, como a los discípulos, para levantarnos del miedo y ayudarnos a descubrir qué sombras impiden que su luz brille en nuestra vida. Subimos al monte para ver su gloria; bajamos para dejar que esa gloria transforme nuestra historia, y la de aquellos que nos rodean.
Evangelio de hoy en vídeo